Undique

In my introductory entry, I explained the name of my site "all-over-the-place" in Spanish. I don't intend to go through the whole story again but suffice it to say that it was all about critiques I received form a group of editors that reviewed my photographic work and who all agreed that I was, indeed, "all over the place" with my photos and that I should instead focus in one or two subject matters if I wanted to "make it" (whatever that meant). I explained I couldn't do it, at least not yet, as I liked everything around me. So, attempting to turn a critique into a sort of badge, I decided it was after all a good definition of what I was doing and, by the way, continued doing, and probably will keep doing until a bigger call hits me out of nowhere or I decide to force it into myself for whatever reason. 

You see, subject matters are easier to categorize and thus, critique. I'm in no way against choosing a certain path because in most cases it comes with the territory. But if it's intentionally chosen, one has to have a good reason and in that case, the reason must, or will probably come, before the product.  

Or, not... 

During the course of taking many photos of many different things, a preference may arise. The best part, though, is that one arrives at that preference having experimented with lots of alternatives. So, one of these days, I may not be all over the place anymore, but then I'd have to figure out how to curb the urge to capture anything that amuses me. Until then, I'd still be "undique".  

A modo de introducción...

Hace años atrás, vinieron varios editores de revistas de los EE. UU. a revisar porfolios de fotógrafos locales, invitados por Visura, con la misión de reunirse para evaluar las fotos de aquellos que nos atrevimos a participar del proceso. Cada fotógrafo podía estar no más de veinte minutos con cada editor mientras escuchaba sus críticas y recomendaciones. Se escogían cinco editores por fotógrafo, y a mí me tocaron el del Lens Blog del New York Times, una editora asiática de National Geographic, la curadora del Museo del Barrio, un editor de Wired, y no recuerdo cuál fue el otro (hace años de esto y creo no tener la información ya).  

Mi falta de experiencia en este asunto hizo que llevara muchas, muchas fotos, de muchos, muchos temas. Los fotógrafos más experimentados, o aquellos que tenían más claras sus intenciones de ser evaluados con fines más específicos como lograr comisiones o exhibiciones, llevaron solo unas pocas. Así que yo cargaba un porfolio abultado con fotos de tamaño modesto con el único fin de que me dijeran si mis fotos eran "buenas". Era un popurrí sin ton ni son excepto que las fotos en color y las de blanco y negro se encontraban separadas. 

Los editores trataron de ser lo más amables posibles pero pienso que se sintieron abrumados y ello produjo una crítica común: "you're all over the place". Insistieron en que me especializara o que canalizara mis esfuerzos a uno o a dos (y no más) temas y que buscara hacer "proyectos". La crítica más severa, pero la más fascinante, fue la de National Geographic, quien me contó que para escoger menos de quince fotos para un artículo, se revisaban cerca de 30,000 (!!!!!!!!), y cada vez que criticaba una de mis fotos, me decía lo mismo "excuse me for being so brutal", a lo que yo respondía "no problem... go ahead". Y, she went ahead and ahead and ahead. Sin embargo, mi protesta ante tales críticas también fue la misma para todos ellos: "but I like everything"... 

Desde el año 2005 había desarrollado una obsesión por la fotografía que no me permitía discriminar, y ello me hacía muy feliz. Tengo miles y miles de fotos procesadas (o sea, que probablemente tomé diez veces la cantidad de las escogidas), y, claro, después de tantos años, la cantidad y frecuencia, después de cuestionamientos y falta de tiempo y energía, resultó en un bajón considerable en los últimos tres o cuatro años, el cual pienso superar en algún momento, probablemente con mayor sabiduría.

Para mi sorpresa, cuando terminó la actividad, no me sentí mal en absoluto. Después de todo, yo era un arquitecto que de casualidad tomaba fotos y, para ser franco, me gustaban mis fotos. Pero, copiando el caso de los pintores impresionistas, quienes adoptaron el nombre de su movimiento basado en una crítica, decidí llamar a mi site "all over the place". Después de todo, tenían razón. 

Ahora, inaugurando este blog, pensé que algunos de los artículos probablemente sean escritos también en inglés y me encontré con la dificultad de nombrarlo sin tener que utilizar exclusivamente uno de los dos idiomas ( y no iba a usar ambos, porque dicho nombre sería muy largo). Así que llamé a mi sobrino Mario, el latinista, y le pregunté cómo traducir "all over the place" a ese idioma tan culto y respetado, de manera tal que mi sutil respuesta a las críticas de los editores tuviera aún mayor peso. Y he aquí de donde sale el nombre del blog. 

Desconozco a dónde me lleve esta empresa, pero espero que sea a todos lados, porque no solo de la fotografía, ni de la arquitectura, ni del arte, ni del diseño, ni de la música, ni de la literatura, ni de las cosas que le ocurran a uno a diario, vive el hombre.